M A R T I N F I E R R O
La poesía gauchesca es un tipo de literatura de carácter popular que nació en el Río de la Plata a comienzos del siglo XIX. Refleja las costumbres del hombre del campo, su tradición, su vocabulario, el culto a las armas, la habilidad del jinete, el sentimiento de la libertad; en fin, la vida del gaucho.
El gaucho y payador Martín Fierro, rodeado de curiosos, cuenta sus desventuras en una pulpería, haciendo una evocación de la época en que vivía contento y seguro en su rancho, sabiéndose esposo y padre, con un trabajo placentero y el orgullo de ser libre.
Luego de tres años de maltratos, trabajo duro, guerras contra los indios, sufrimientos y privaciones, sin recibir paga alguna, Martín Fierro, huyó a su rancho: desertor, pobre y desnudo/ a procurar suerte nueva.Pero al llegar: no hallé ni rastro del rancho/ ¡sólo estaba la tapera!/ [...] sólo se oían los aullidos/ de un gato que se salvó.
Hasta allí lo persigue la policía y lo acorrala. Pero él no se arredra y enfrenta a los milicos.
El sargento Cruz, miembro de la partida perseguidora, admirando el valor de Fierro, se pone de su lado y entre los dos derrotan y ahuyentan a los perseguidores; luego, se marchan para guarecerse en territorio indio, a pesar del riesgo que ello implicaba.Martín Fierro encuentra en el gaucho Cruz —quien le cuenta su historia— un amigo leal y valeroso que ya enfrentó los abusos de las autoridades.
Con este pasaje termina la primera parte de la obra.
Allí fueron hechos prisioneros y durante cinco años llevaron una vida de penurias junto a los indios.
En la misma reunión hay un negro cantor que comienza a increpar a Martín Fierro. Es el hermano del hombre que antes había matado. Ambos se traban en ingenioso diálogo cantado y demuestran tener conocimientos e inteligencia suficientes. El negro quiere vengar a su hermano, pero la concurrencia evita la pelea y Martín Fierro se marcha con sus hijos.Sin embargo, la pobreza les impide permanecer juntos y deben separarse-, pero, antes de hacerlo, Martín Fierro aconseja paternalmente a sus hijos y a Picardía, diciéndoles: es mejor que aprender mucho/ el aprender cosas buenas.




































