martes, 3 de septiembre de 2019

10 diciembre Derechos Humanos

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10 de diciembre 

 Día Internacional de

 los Derechos Humanos

El término «derechos humanos» se menciona siete veces en
 por lo que su promoción y protección son objetivos fundamentales y principios rectores de la Organización. 
los situó en el terreno del derecho internacional. Desde entonces,
 la Organización ha protegido diligentemente los derechos humanos mediante instrumentos legales y actividades en el terreno.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) fue el primer documento legal de protección de estos derechos. 
 los tres instrumentos forman la llamada Carta Internacional de los Derechos Humanos. 
Una serie de tratados internacionales y otros instrumentos 
adoptados desde 1945 han aumentado la



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lunes, 2 de septiembre de 2019

4 de Septiembre Día de la Secretaria

El Día de la Secretaria/o
en Argentina
Es un día conmemorativo dedicado a reconocer el trabajo y la dedicación mostrada diariamente por estos profesionales, tienes que hacer que se sienta realmente valiosa especialmente en su día.


¿Porqué se celebra el 4 de septiembre el día de la secretaria en Argentina? La verdad de este interrogante se remonta al año 1957, donde la empresa Remington que fabricaba máquinas de escribir realiza un concurso, que alcanzaba a todas las secretarias y tenía como requisito redactar sus tareas, en que se desempeñaban, cuanto cobraban, que horarios hacían y desarrollar su jornada laboral. Era marcadamente un certamen que apuntaba al intelecto y no así obviamente a la belleza de la secretaria.

Recibidos todos los trabajos el jurado y la organización, que estaban a cargo como dijimos de Remington Rand Sudamericana, que dicho sea de paso, por aquel entonces su presidente Heriberto Salbach había copiado de otros países como Brasil, Estados Unidos y Alemania, donde ya se había establecido la competencia de secretarias, se procede el día 4 de septiembre de 1957, en el teatro Presidente Alvear de Buenos Aires a coronar a la ganadora, resultando premiada la joven Zulema Sullivan, quien en el año 1965 fundaría el Instituto Argentino de Secretarias Ejecutivas o IASE que funciona en el segundo piso de la calle Paraguay 1345 de la ciudad de Buenos Aires.

La ganadora se quedó con el premio Miss International Secretary, pero los premios eran para todas, en consecuencia le regalaron una máquina de escribir nueva a cada una, obviamente Remington, mucha ropa y dinero en efectivo, y obtuvieron el galardon de Girl Fridays o Chica Viernes.


miércoles, 28 de agosto de 2019

Expo Turismo y Comodoro Invita 2019








 Expo Turismo y Comodoro Invita 2019
  • Viernes 30 de Agosto de 16:30 hs. hasta 22:30 hs.
  • Sábado 31 de Agosto de 14 hs. hasta 22:30 hs.
  • Domingo 1 de Septiembre de 12:30hs. hasta 21 hs.
Durante los días 30, 31 de agosto y 1 de Septiembre, el Predio Ferialserá sede de la 6° temporada de la EXPO TURISMO. Participarán, municipios, instituciones y empresas de toda la región. Además, se realizará la 7° Edición del Festival de la Gastronomía y el Turismo “Comodoro Invita”. Contará con ciclos de conferencias dictadas por especialistas invitados, presentación de productos y stands de expositores. La Exposición estará abierta al público en los siguientes horarios:El acto de inauguración se realizará el día viernes 30 de Agosto de 2019 a las 17 horas con asistencia de las Autoridades Municipales, Provinciales, Nacionales, conferencistas, expositores, representantes de Instituciones y público en general.Esta feria es una herramienta de promoción y marketing de los servicios y atractivos turísticos de las localidades del Corredor Turístico de la Patagonia Central.Expo Turismo y Comodoro Invita 2019 es la mayor feria de turismo y gastronomía de la PatagoniaEste año la temática será Turismo y Empleo: Un futuro mejor para todos debido a que la Dirección General de Turismo de la Municipalidad de Comodoro, en su carácter de organizador, adhiere al tema de celebración del Día Mundial del Turismo 27/09/2019, declarado por la Organización Mundial del Turismo.Compartí esta iniciativa en las redes sociales usando el hashtag #ExpoTurismo.



viernes, 23 de agosto de 2019

Borges

Mejores libros Borges

Para quienes buscan lo mejor de la literatura poética, tener una obra de Jorge Luis Borges es casi obligatorio. Este reconocido ensayista, cuentista y poeta nació en Argentina y ha sido reconocido a nivel mundial, destacando por la facilidad con que transmite sus breves relatos y relevancia de sus pensamientos que hoy día, continúan vigentes.
Si aún no conoces su trabajo, quédate aquí y dale un vistazo a los mejores libros de Borges, te aseguramos que todos te dejarán con ganas de más.

1. Ficciones, Jorge Luis Borges

Considerada tal vez la mejor obra de Borges, abarca en su interior un total de 16 cuentos donde muestra temas referentes a lo policiaco, lo irreal, lo fantástico, lo imaginario y otros que sin duda te atraparán en una lectura cautivadora.
Este clásico de la literatura contemporánea reúne cuentos como: “El Sur”, “La lotería en Babilonia”, “Funes el memorioso”, “La biblioteca de Babel”, entre otros que te ayudarán a conocer un poco más sobre este magnífico autor.


2. El Aleph, Borges3. Historia de la eternidad, Jorge L. Borges

Jorge Luis Borges: 6 poemas de amor

miércoles, 7 de agosto de 2019

Lima 2019 Juegos Panamericanos

Pignatiello tiene solo 19 años pero eso no la apichona. Las luces del estadio no la obnubilaron. Fue la última en salir y lo hizo concentrada. Cuando se tiró al agua en el andanivel 4, la sanisidrense, que en abril ya se clasificó para los Juegos Olímpicos Tokio 2020, fue más rápida que ninguna; solo perdió la primera pileta. Después, Pignatiello no les dio chances a sus rivales: le sacó 1s11 y 1s19 a las canadienses Danica Ludlow y Alyson Ackman, sus principales rivales en la prueba.
Delfina Pignatiello de Argentina durante los 400 metros estilo libre. Foto Maxi Failla
Delfina Pignatiello de Argentina durante los 400 metros estilo libre. Foto Maxi Failla
Lo que logró en Lima, sin embargo, no sorprende: bicampeona mundial juvenil en 2017 y doble medallista de plata en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018, tuvo un primer semestre de 2019 impresionante y viene de romperla en el circuito Mare Nostrum, a principios de junio. Tampoco la sorprende a ella. “Era algo que se venía a buscar. Uno nunca sabe cómo se pueden dar las cosas porque hay un montón de circunstancias pero lo que se venía a buscar acá son medallas”, dijo apenas terminada la competencia, en su primer contacto con decenas de periodistas. Y aclaró: “Representa un pasito más al sueño olímpico”.
El grito del final de Delfi en el podio. Foto Maxi Failla
El grito del final de Delfi en el podio. Foto Maxi Failla
El momento en el que quizá se permitió una mayor emoción fue en el podio, con su hermano, su padre y su mamá -con una bandera argentina- en una de las tribunas y el recuerdo a su abuela, a quien le había dedicado la medalla de los 800 metros libres de Buenos Aires 2018 y también este oro de Lima. Las cámaras de TV captaron la alegría en sus ojos y el grito efusivo cuando terminó el himno. Su aventura, sin embargo, aquí no terminó. Todavía le quedan sus pruebas predilectas. El jueves se tirará a la pileta para competir en los 800 metros, a la que llega con 8m24s33, récord argentino y sudamericano, como mejor marca del año. El sábado se despedirá con la de 1.500, también récord nacional y sudamericano y el segundo mejor tiempo de América este año cuando paró el reloj en 15m51s68. “El entrenamiento es complejo. Hay que fijarse estrategias. Los 1500 es la que más disfruto”, contó Pignatiello.
La saga continuó en los 100 metros pecho, Sebastian, que en la clasificación había logrado el pasaje a Tokio con una marca de 1m06s98, obtuvo la medalla de plata con un tiempo de 1m07s09, muy cerca del 1.06.94 de la estadounidense Anne Lazor.
Julia Sebastian de Argentina durante los 100 metros estilo pecho. Foto Maxi Failla
Julia Sebastian de Argentina durante los 100 metros estilo pecho. Foto Maxi Failla
Más tarde, Virginia Bardach mostró que tiene mucho para dar. En los 200 mariposa ganó con amplitud y también se colgó la medalla dorada para que el himno nacional volviera a sonar en el VIDENA. La cordobesa paró los cronómetros en 2m10s87, lejos de la plusmarca panamericana, pero suficiente para dejar atrás a la canadiense Mary-Sophie Harvey y a la estadounidense Meghan Small. “No te voy a mentir: esperaba esta medalla”, reveló Virginia en el cierre de una noche que quedará para el recuerdo.
Virginia Bardach de Argentina durante los 200 metros mariposa. Foto Maxi Failla
Virginia Bardach de Argentina durante los 200 metros mariposa. Foto Maxi Failla
Para los hombres, en cambio, no pudo ser. En la prueba de relevos 4x100, Federico Grabich, Guido Buscaglia, Santiago Grassi y Lautaro Rodríguez fueron descalificados por un error en una de las salidas.

miércoles, 12 de junio de 2019

FERIA DEL LIBRO EN COMODORO

CULTURA

La Feria del Libro 2019

Si bien desde el área Cultura municipal indican que no están confirmados todos los nombres y los horarios de presentación, se filtró un posible listado de personalidades invitadas para la feria que                                     se realizará del 27 de junio al 9 de julio.



jueves, 6 de junio de 2019

El hambre

[Cuento - Texto completo.]
Manuel Mujica Láinez

Alrededor de la empalizada desigual que corona la meseta frente al río, las hogueras de los indios chisporrotean día y noche. En la negrura sin estrellas meten más miedo todavía. Los españoles, apostados cautelosamente entre los troncos, ven al fulgor de las hogueras destrenzadas por la locura del viento, las sombras bailoteantes de los salvajes. De tanto en tanto, un soplo de aire helado, al colarse en las casucas de barro y paja, trae con él los alaridos y los cantos de guerra. Y en seguida recomienza la lluvia de flechas incendiarias cuyos cometas iluminan el paisaje desnudo. En las treguas, los gemidos del Adelantado, que no abandona el lecho, añaden pavor a los conquistadores. Hubieran querido sacarle de allí; hubieran querido arrastrarle en su silla de manos, blandiendo la espada como un demente, hasta los navíos que cabecean más allá de la playa de toscas, desplegar las velas y escapar de esta tierra maldita; pero no lo permite el cerco de los indios. Y cuando no son los gritos de los sitiadores ni los lamentos de Mendoza, ahí está el angustiado implorar de los que roe el hambre, y cuya queja crece a modo de una marea, debajo de las otras voces, del golpear de las ráfagas, del tiroteo espaciado de los arcabuces, del crujir y derrumbarse de las construcciones ardientes.
Así han transcurrido varios días; muchos días. No los cuentan ya. Hoy no queda mendrugo que llevarse a la boca. Todo ha sido arrebatado, arrancado, triturado: las flacas raciones primero, luego la harina podrida, las ratas, las sabandijas inmundas, las botas hervidas cuyo cuero chuparon desesperadamente. Ahora jefes y soldados yacen doquier, junto a los fuegos débiles o arrimados a las estacas defensoras. Es difícil distinguir a los vivos de los muertos.
Don Pedro se niega a ver sus ojos hinchados y sus labios como higos secos, pero en el interior de su choza miserable y rica le acosa el fantasma de esas caras sin torsos, que reptan sobre el lujo burlón de los muebles traídos de Guadix, se adhieren al gran tapiz con los emblemas de la Orden de Santiago, aparecen en las mesas, cerca del Erasmo y el Virgilio inútiles, entre la revuelta vajilla que, limpia de viandas, muestra en su tersura el “Ave María” heráldico del fundador.
El enfermo se retuerce como endemoniado. Su diestra, en la que se enrosca el rosario de madera, se aferra a las borlas del lecho. Tira de ellas enfurecido, como si quisiera arrastrar el pabellón de damasco y sepultarse bajo sus bordadas alegorías. Pero hasta allí le hubieran alcanzado los quejidos de la tropa. Hasta allí se hubiera deslizado la voz espectral de Osorio, el que hizo asesinar en la playa del Janeiro, y la de su hermano don Diego, ultimado por los querandíes el día de Corpus Christi, y las otras voces, más distantes, de los que condujo al saqueo de Roma, cuando el Papa tuvo que refugiarse con sus cardenales en el castillo de Sant Angelo. Y si no hubiera llegado aquel plañir atroz de bocas sin lenguas, nunca hubiera logrado eludir la persecución de la carne corrupta, cuyo olor invade el aposento y es más fuerte que el de las medicinas. ¡Ay!, no necesita asomarse a la ventana para recordar que allá afuera, en el centro mismo del real, oscilan los cadáveres de los tres españoles que mandó a la horca por haber hurtado un caballo y habérselo comido. Les imagina, despedazados, pues sabe que otros compañeros les devoraron los muslos.
¿Cuándo regresará Ayolas, Virgen del Buen Aire? ¿Cuándo regresarán los que fueron al Brasil en pos de víveres? ¿Cuándo terminará este martirio y partirán hacia la comarca del metal y de las perlas? Se muerde los labios, pero de ellos brota el rugido que aterroriza. Y su mirada turbia vuelve hacia los platos donde el pintado escudo del Marqués de Santillana finge a su extravío una fruta roja y verde.
Baitos, el ballestero, también imagina. Acurrucado en un rincón de su tienda, sobre el suelo duro, piensa que el Adelantado y sus capitanes se regalan con maravillosos festines, mientras él perece con las entrañas arañadas por el hambre. Su odio contra los jefes se torna entonces más frenético. Esa rabia le mantiene, le alimenta, le impide echarse a morir. Es un odio que nada justifica, pero que en su vida sin fervores obra como un estímulo violento. En Morón de la Frontera detestaba al señorío. Si vino a América fue porque creyó que aquí se harían ricos los caballeros y los villanos, y no existirían diferencias. ¡Cómo se equivocó! España no envió a las Indias armada con tanta hidalguía como la que fondeó en el Río de la Plata. Todos se las daban de duques. En los puentes y en las cámaras departían como si estuvieran en palacios. Baitos les ha espiado con los ojos pequeños, entrecerrándolos bajo las cejas pobladas. El único que para él algo valía, pues se acercaba a veces a la soldadesca, era Juan Osorio, y ya se sabe lo que pasó: le asesinaron en el Janeiro. Le asesinaron los señores por temor y por envidia. ¡Ah, cuánto, cuánto les odia, con sus ceremonias y sus aires! ¡Como si no nacieran todos de idéntica manera! Y más ira le causan cuando pretenden endulzar el tono y hablar a los marineros como si fueran sus iguales. ¡Mentira, mentiras! Tentado está de alegrarse por el desastre de la fundación que tan recio golpe ha asestado a las ambiciones de esos falsos príncipes. ¡Sí! ¿Y por qué no alegrarse?
El hambre le nubla el cerebro y le hace desvariar. Ahora culpa a los jefes de la situación. ¡El hambre!, ¡el hambre!, ¡ay!; ¡clavar los dientes en un trozo de carne! Pero no lo hay… no lo hay… Hoy mismo, con su hermano Francisco, sosteniéndose el uno al otro, registraron el campamento. No queda nada que robar. Su hermano ha ofrecido vanamente, a cambio de un armadillo, de una culebra, de un cuero, de un bocado, la única alhaja que posee: ese anillo de plata que le entregó su madre al zarpar de San Lúcar y en el que hay labrada una cruz. Pero así hubiera ofrecido una montaña de oro, no lo hubiera logrado, porque no lo hay, porque no lo hay. No hay más que ceñirse el vientre que punzan los dolores y doblarse en dos y tiritar en un rincón de la tienda.
El viento esparce el hedor de los ahorcados. Baitos abre los ojos y se pasa la lengua sobre los labios deformes. ¡Los ahorcados! Esta noche le toca a su hermano montar guardia junto al patíbulo. Allí estará ahora, con la ballesta. ¿Por qué no arrastrarse hasta él? Entre los dos podrán descender uno de los cuerpos y entonces…
Toma su ancho cuchillo de caza y sale tambaleándose.
Es una noche muy fría del mes de junio. La luna macilenta hace palidecer las chozas, las tiendas y los fuegos escasos. Dijérase que por unas horas habrá paz con los indios, famélicos también, pues ha amenguado el ataque. Baitos busca su camino a ciegas entre las matas, hacia las horcas. Por aquí debe de ser. Sí, allí están, allí están, como tres péndulos grotescos, los tres cuerpos mutilados. Cuelgan, sin brazos, sin piernas… Unos pasos más y los alcanzará. Su hermano andará cerca. Unos pasos más…
Pero de repente surgen de la noche cuatro sombras. Se aproximan a una de las hogueras y el ballestero siente que se aviva su cólera, atizada por las presencias inoportunas. Ahora les ve. Son cuatro hidalgos, cuatro jefes: don Francisco de Mendoza, el adolescente que fuera mayordomo de don Fernando, Rey de los Romanos; don Diego Barba, muy joven, caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén; Carlos Dubrin, hermano de leche de nuestro señor Carlos V; y Bernardo Centurión, el genovés, antiguo cuatralbo de las galeras del Príncipe Andrea Doria.
Baitos se disimula detrás de una barrica. Le irrita observar que ni aun en estos momentos en que la muerte asedia a todos han perdido nada de su empaque y de su orgullo. Por lo menos lo cree él así. Y tomándose de la cuba para no caer, pues ya no le restan casi fuerzas, comprueba que el caballero de San Juan luce todavía su roja cota de armas, con la cruz blanca de ocho puntas abierta como una flor en el lado izquierdo, y que el italiano lleva sobre la armadura la enorme capa de pieles de nutria que le envanece tanto. A este Bernardo Centurión le execra más que a ningún otro. Ya en San Lúcar de Barrameda, cuando embarcaron, le cobró una aversión que ha crecido durante el viaje. Los cuentos de los soldados que a él se refieren fomentaron su animosidad. Sabe que ha sido capitán de cuatro galeras del Príncipe Doria y que ha luchado a sus órdenes en Nápoles y en Grecia. Los esclavos turcos bramaban bajo su látigo, encadenados a los remos. Sabe también que el gran almirante le dio ese manto de pieles el mismo día en que el Emperador le hizo a él la gracia del Toisón. ¿Y qué? ¿Acaso se explica tanto engreimiento? De verle, cuando venía a bordo de la nao, hubieran podido pensar que era el propio Andrea Doria quien venía a América. Tiene un modo de volver la cabeza morena, casi africana, y de hacer relampaguear los aros de oro sobre el cuello de pieles, que a Baitos le obliga a apretar los dientes y los puños. ¡Cuatralbo, cuatralbo de la armada del Príncipe Andrea Doria! ¿Y qué? ¿Será él menos hombre, por ventura? También dispone de dos brazos y de dos piernas y de cuanto es menester…
Conversan los señores en la claridad de la fogata. Brillan sus palmas y sus sortijas cuando las mueven con la sobriedad del ademán cortesano; brilla la cruz de Malta; brilla el encaje del mayordomo del Rey de los Romanos, sobre el desgarrado jubón; y el manto de nutrias se abre, suntuoso, cuando su dueño afirma las manos en las caderas. El genovés dobla la cabeza crespa con altanería y le tiemblan los aros redondos. Detrás, los tres cadáveres giran en los dedos del viento.
El hambre y el odio ahogan al ballestero. Quiere gritar mas no lo consigue y cae silenciosamente desvanecido sobre la hierba rala.
Cuando recobró el sentido, se había ocultado la luna y el fuego parpadeaba apenas, pronto a apagarse. Había callado el viento y se oían, remotos, los aullidos de la indiada. Se incorporó pesadamente y miró hacia las horcas. Casi no divisaba a los ajusticiados. Lo veía todo como arropado por una bruma leve. Alguien se movió, muy cerca. Retuvo la respiración, y el manto de nutrias del capitán de Doria se recortó, magnífico, a la luz roja de las brasas. Los otros ya no estaban allí. Nadie: ni el mayordomo del Rey, ni Carlos Dubrin, ni el caballero de San Juan. Nadie. Escudriñó en la oscuridad. Nadie: ni su hermano, ni tan siquiera el señor don Rodrigo de Cepeda, que a esa hora solía andar de ronda, con su libro de oraciones.
Bernardo Centurión se interpone entre él y los cadáveres: sólo Bernardo Centurión, pues los centinelas están lejos. Y a pocos metros se balancean los cuerpos desflecados. El hambre le tortura en forma tal que comprende que si no la apacigua en seguida enloquecerá. Se muerde un brazo hasta que siente, sobre la lengua, la tibieza de la sangre. Se devoraría a sí mismo, si pudiera. Se troncharía ese brazo. Y los tres cuerpos lívidos penden, con su espantosa tentación… Si el genovés se fuera de una vez por todas… de una vez por todas… ¿Y por qué no, en verdad, en su más terrible verdad, de una vez por todas? ¿Por qué no aprovechar la ocasión que se le brinda y suprimirle para siempre? Ninguno lo sabrá. Un salto y el cuchillo de caza se hundirá en la espalda del italiano. Pero ¿podrá él, exhausto, saltar así? En Morón de la Frontera hubiera estado seguro de su destreza, de su agilidad…
No, no fue un salto; fue un abalanzarse de acorralado cazador. Tuvo que levantar la empuñadura afirmándose con las dos manos para clavar la hoja. ¡Y cómo desapareció en la suavidad de las nutrias! ¡Cómo se le fue hacia adentro, camino del corazón, en la carne de ese animal que está cazando y que ha logrado por fin! La bestia cae con un sordo gruñido, estremecida de convulsiones, y él cae encima y siente, sobre la cara, en la frente, en la nariz, en los pómulos, la caricia de la piel. Dos, tres veces arranca el cuchillo. En su delirio no sabe ya si ha muerto al cuatralbo del Príncipe Doria o a uno de los tigres que merodean en torno del campamento. Hasta que cesa todo estertor. Busca bajo el manto y al topar con un brazo del hombre que acaba de apuñalar, lo cercena con la faca e hinca en él los dientes que aguza el hambre. No piensa en el horror de lo que está haciendo, sino en morder, en saciarse. Solo entonces la pincelada bermeja de las brasas le muestra más allá, mucho más allá, tumbado junto a la empalizada, al corsario italiano. Tiene una flecha plantada entre los ojos de vidrio. Los dientes de Baitos tropiezan con el anillo de plata de su madre, el anillo con una labrada cruz, y ve el rostro torcido de su hermano, entre esas pieles que Francisco le quitó al cuatralbo después de su muerte, para abrigarse. El ballestero lanza un grito inhumano. Como un borracho se encarama en la estacada de troncos de sauce y ceibo, y se echa a correr barranca abajo, hacia las hogueras de los indios. Los ojos se le salen de las órbitas, como si la mano trunca de su hermano le fuera apretando la garganta más y más.
FIN

Misteriosa Buenos Aires, 1950



lunes, 3 de junio de 2019

Las ciencias matemáticas

Pese a que no existe un Nobel de matemáticas, las ciencias matemáticas son conocidas como las más exactas y todavía hoy se utilizan enunciados formulados hace miles de años. Es por eso que desde el espacio Ventana al Conocimiento revisamos algunos de los mayores logros y figuras de la historia de las matemáticas, desde la Grecia Clásica a la matemática moderna. 
¡Descubre los grandes hitos de los números de nuestra historia en esta fantástica serie!

 CUANDO LA MAGIA SE CONVIRTIÓ EN NÚMEROSHace aproximadamente 3.000 años, los griegos comenzaron a buscar explicaciones racionales a fenómenos naturales y sentaron las bases de la geometría y la aritmética. Destacaron figuras como Pitágoras o Téano, la primera mujer matemática de la historia (y esposa de Pitágoras).Descubre su historia El pensamiento racional empezó a abrirse paso frente al mitológico; fue el despertar de la ciencia. La escuela pitagórica fue uno de los pilares de aquel estallido cultural y también la primera corriente filosófica en la que participaron y destacaron mujeres.

Pitágoras de Samos (569 a.C. – 475 a.C., aprox.) y sus seguidores pretendían descifrar los fundamentos de la realidad a través de los números, y en ese camino crearon la abstracción matemática. La matemática previa, desarrollada de manera empírica por egipcios y mesopotámicos, era una colección de reglas para cuestiones prácticas como dividir un terreno. Es posible que Pitágoras aprendiera de ellos en sus viajes, pero llevó la geometría y la aritmética más allá: fue el primero en observar que hay un conjunto de axiomas a partir de los cuales se pueden deducir el resto de razonamientos —mediante la demostración, que los pitagóricos establecieron como herramienta básica para construir el edificio de la matemática.

Para descubrir las apasionante historias de como se descubrió la matemáticas te dejamos el link para navegar por el blog  ....

¿CONOCES A ESTAS PERSONAS ? 
Si sabes quienes son esperamos en la biblioteca para que nos cuentes ?? 

miércoles, 22 de mayo de 2019

LOS CUENTOS DE LOS CHICOS DE CUARTO (audio)


La noticia es que los chicos de cuartode la Escuela Secundaria 718
hicieron sus propios musicuentos
 aqui le dejamos el link para
que los escuchen o los bajen por si les gusta
A U D I O A L U M N O S C U A R T O

PEDRO Y SU TRABAJO





DEFINICIÓN DECUENTO TRADICIONAL


Un cuento es un relato de ficción cuya extensión es reducida. Tradicional, por su parte, es aquello vinculado a la tradición (la costumbre o el hábito).
La noción de cuento tradicional refiere a la narración cuya autoría por lo general se desconoce, que se transmite de generación en generación por vía oral. Estos relatos anónimos suelen tener varias versiones.

Los cuentos tradicionales, en sus orígenes, eran difundidos boca a boca. Con el tiempo, las narraciones terminaron siendo recogidas en libros, adaptándose al formato impreso. Esto permitió que los cuentos se mantuviesen vigentes a lo largo de la historia.Un ejemplo de cuento tradicional es “El gato con botas”. Este relato apareció por primera vez en un libro en el siglo XVI, recopilado por Giovanni Francesco Straparola. Con los años tuvo versiones muy populares escritas por autores como Giambattista Basile y Charles PerraultEste cuento tradicional narra cómo un astuto gato ayuda a convertirse en millonario al hijo de un molinero. El joven había heredado el animal de su padre: justo cuando estaba pensando en comérselo, el gato le pidió un par de botas y una bolsa para demostrarle que podía hacerlo rico. Así, tras una serie de engaños, el felino transforma al muchacho pobre en el Marqués de Carabás y logra que se case con la hija del rey.


Cada región tiene sus propios cuentos tradicionales. También llamados cuentos folclóricos o cuentos populares, suelen estar orientados a los niños y muchas veces incluyen una moraleja. Los valores de una comunidad, por otra parte, se difunden a través de estos tipos de cuentos.
En los últimos tiempos, muchos de los cuentos tradicionales que habían acompañado a decenas de generaciones han sufrido importantes cambios en sus tramas, especialmente en sus finales, con el objetivo de volverlos «menos trágicos». En otras palabras, la mayoría de las historias de este tipo tienen –hoy en día– un final feliz aunque en sus orígenes fuera muy diferente.

Tomemos el caso de Caperucita Roja, un cuento tradicional conocido por millones de personas en todo el mundo, que ha tenido versiones en dibujos animados y películas, además de los obligatorios libros impresos, tanto con ilustraciones a todo color como en texto puro. ¿Cómo termina esta historia? Pues la respuesta cambia según la generación de la persona que responda.


P A T I T O F E O 






http://musicuento-de-viscontea.blogspot.com/2014/01/despues-mucho-buscar-pude-encontrar.
         E S C U C H A LA CENICIENTA de Musicuentos


La noticia es que los chicos de cuarto
 de la Escuela Secundaria 718  
hicieron sus propios musicuentos 
 aqui le dejamos el link para 
que los escuchen o los bajen por si les gusta
A U D I O A L U M N O S C U A R T O
PEDRO Y SU TRABAJO